martes, 22 de marzo de 2011

Jotabequ y el Estadio Nacional, una relación incompatible


Brandon Artavia

Estamos a tan solo días de la inauguración del nuevo Estadio Nacional y como buenos ticos que somos nos olvidamos de todos los traspiés que han sufrido la organización de estas actividades, cuyo ente organizador se ha visto en medio de la polémica desde que se anunció como responsable de la semana inaugural.

Jotabequ (JBQ) es una reconocida agencia de publicidad, no de actividades masivas, por lo que su nombramiento por parte del ICODER dejó muchas dudas alrededor. Se hablaba de un contrato millonario, impulsado por dos medios de comunicación importantes en el país, quienes influyeron en la decisión. Ya se veía que algo malo se aproximaba.

Un ejemplo claro, el pésimo manejo que se le dio al problema con la selección de China, donde se había prometido una selección de nivel A, por eso las entradas eran de alto precio, y ahora resultaba que lo que vendría sería la selección sub 20. ¿JBQ qué fue lo que hizo?, decide arreglar el asunto mediante vías políticas y no deportivas, como se hace en estos casos. Primer punto menos.

Como se esperaba, entre las actividades habría un concierto con algún artista de renombre. Todos esperaban algún cantante como los que vinieron al recordado concierto de los Derechos Humanos, pero no, nos salen con la sorpresa de que traerían a Shakira, ¿por qué?, es fácil, una artista pop no causa controversia por sus letras o imagen, que otro grupo o cantante de algún género diferente.

Mientras tanto, JBQ al no aguantar su conciencia tal vez, decide hacer un concierto de artistas nacionales donde en organización ha salido muy mal parado. Invita a 20 artistas, demasiados para mi criterio, y al ser tantos se les dice que solo se les dará a cada uno veinte minutos para que toquen, ¡qué falta de respeto!, un artista en ese tiempo lo más que puede hacer es cantar tres canciones. Como si no fuera poco, se les dice que no se les pagará la tarifa que exigen por presentación, debido a las circunstancias de la actividad; ¿esto que produce? molestia por supuesto, tanto así que el grupo al que pertenece el Ministro de Cultura Manuel Obregón, Malpaís, decidió no ser parte del concierto.

Pero la flor en el ojal se la llevó con el trato hacia la organización de la Maratón Internacional. Se les dice que para que la maratón entre al estadio deben pagar 7 millones de colones, ojo, solo por entrar y salir. Y se lo avisan luego de que ellos ya habían cerrado la inscripción de corredores, donde se reúne el dinero para los gastos varios que la maratón amerita. Esto deja mucho que desear, mientras que el ICODER lo que hace es ver a un lado y hacerse el de la vista gorda ante estas situaciones.

Esperemos que todo esto que ha pasado, en un futuro no se repita. En este país hay empresas expertas en actividades masivas que pudieron hacerlo mucho mejor, dejémosle a ellos actividades de esta índole. Una cosa es vender un producto, otra cosa es organizar conciertos y partidos, el ICODER tuvo la oportunidad de ganarse al público y convertirse en leyenda. Sin embargo su empresa contratada lo dejo muy lejos de eso.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Crisis en el futbol nacional

Por: Geovanny Segura

Es impresionante la cantidad de inconvenientes que han surgido alrededor de la primera división del futbol nacional: puntos que se ganan en la mesa y no en la cancha, deudas millonarias con la Caja Costarricense del Seguro Social y con jugadores, torneos mediocres… todo se une para hacer del campeonato de primera una autentica historia dramática de nunca acabar.
En nuestro futbol de primera división tenemos, como dice el dicho, “de todo como en botica”, ya que los equipos, administrativos y dirigentes son protagonistas cada espectáculo que a veces uno se queda asombrado de la triste realidad que se vive. Aquí algunos que quisiera resaltar:
Una de las noticias más sonadas durante el año 2007 fue la del empresario Matteo Quintavalle, quien compró a ciertos jugadores de primera división y los vinculó a otros equipos nacionales de los que ya estaban. Con atractivas sumas de dinero, futbolistas como Kurt Bernard, Allan Alemán y Wilmer López, accedieron a la oferta del empresario sin saber los riesgos que corrían. Todo parecía ir bien, sin embargo la historia bonita cambio y se convirtió en un drama para los aliados a Quintavalle, ya que en junio de 2007 el Banco de Costa Rica canceló 11 cuentas del italiano, y esto trajo repercusiones a los que firmaron los contratos antes mencionados.
Luego le tocó el turno al empresario Mario Sotela Blen, quien inició a invertir en la ciudad blanca, primero con el famoso zoológico África Mía, además se hizo dueño del club de futbol Liberia Mía. A pesar de que se alcanzó un campeonato nacional, todo esto llegó a probar que la billetera sin planificación no es fórmula de éxito. Los jugadores carecían de ciertos beneficios que deben ser elementales en todo club deportivo, ya que los mismos jugadores liberianos se quejaban pues ellos mismos debían llevar sus bebidas hidratantes, también hubo un lapso de tiempo donde debían lavar sus propios uniformes. Sin duda esto no debería pasar en un futbol donde se supone es un nivel profesional.
El más reciente capítulo de horror de esta novela lo protagoniza nuevamente Liberia Mía y el club de futbol del Barrio México, que al no pagar una deuda con los futbolistas Minor Díaz y Pablo Salazar, creó una gran discusión y producto de no cancelar la deuda a esos jugadores, se llegó a suspender los partidos del club “canela”, con estas 3 historias dan ganas de hacer algo, sin embargo quienes tienen el poder dan muchas vueltas y hasta el sol de hoy no sabemos qué va a pasar con el Barrio México.
Pero, dejando de lado la forma en que se administran los equipos, nos encontramos con un torneo local que sin duda alguna no muestra nada de competitividad, y en una opinión muy personal, este formato premia a la mediocridad. ¿Cuándo será la hora que los dirigentes de la Unafut se den cuenta de esto que no es bueno para el bienestar y buen desarrollo de nuestro futbol?
Con un torneo donde ahora son 11 equipos y quienes avanzan a la siguiente ronda son 8 nos dice muchas cosas, entre la más lógica, que esto es –y lo reitero– un premio a la mediocridad. ¿Cómo va a ser posible que de 11 clasifiquen 8 y que solo 3 queden afuera? Incluso el año pasado se dio la situación en la que el club de futbol de la Universidad de Costa Rica, a punto del descenso tenía posibilidades de clasificar a la segunda ronda y eventualmente, llegar a ser campeón. ¿Qué falta de seriedad?
Ya es hora de que quienes dirigen el futbol de este país tomen cartas en el asunto y de una vez por todas tomen una decisión y se atrevan a cambiar este formato de juego. Durante estos años que hemos estado bajo el sistema de torneos cortos se ha demostrado una baja en el rendimiento de los equipos. Si va a cambiar, debe ser para mejorar. Me parece que si se retoma el formato de jugar todos contra todos se mostrará más competitividad y que realmente quien sea campeón, sea porque se lo merece y a lo largo de la temporada demostró ser el mejor.